Cosas que le ocurren a una mujer de cierta edad

Entramos en la cafetería y buscamos una mesa donde sentarnos. En la mesa contigua, una pareja septuagenaria. Nosotros hablamos animados. La señora, sentada frente a mí, no deja de mirarme inquisitiva. Él lee el diario. Al cabo de un rato, la observación continúa, tanto que casi me incomoda. Él cierra el periódico, deja un billete y unas monedas en el platillo de la cuenta y se levantan.

La señora no puede más y cuando pasa por mi lado, revienta.

–Pues sí que te lo has buscado joven y guapo –me suelta mientras sus afilados colmillos destilan veneno.

–Pudiendo elegir… –le devuelvo con una encantadora sonrisa.

(Señora, es mi hijo).

Comentarios